Quienes somos

QUIÉNES SOMOS

Misión

El Colegio Filipense “Nuestra Señora de Lourdes”, como escuela católica, propicia en sus estudiantes la formación integral, en valores evangélicos filipenses y con ambientes incluyentes, de alegría, amor, acogida y respeto, a través de su modelo pedagógico “Modificabilidad Estructural Cognitiva”, con profundización en lectoescritura e inglés, para lograr estudiantes competentes, con un proyecto de vida consolidado para que sean agentes renovadores de la realidad social.

Visión

El Colegio Filipense “Nuestra Señora de Lourdes”, a través de una formación de calidad, inclusiva, con equidad, con estrategias para la prevención de riesgos, el desarrollo de competencias y la vivencia de la espiritualidad filipense; se proyecta para el 2023 como una institución educativa con mejores resultados académicos, un mejor puesto a nivel municipal, visible y reconocida en la ciudad por sus prácticas pedagógicas y escenarios formativos pertinentes y certificada como Colegio bilingüe.

VALORES FILIPENSES

La espiritualidad Filipense concibe la oración como una búsqueda del sentido del hombre, del mundo y de la historia desde Jesucristo mediante:

  • Una vivencia auténtica-mente cristiana con especial acento en el mensaje de Jesús.
  • La acción del Espíritu Santo en las personas y en la historia.
  • Una especial devoción a María.

Se entiende como un crecimiento personal y social puesto al servicio de la justicia, la libertad, la convivencia y la paz. Supone:

  • Una reflexión crítica y una denuncia respetuosa ante la realidad de injusticia presente en el mundo.
  • Sensibilidad al compartir concebida como un servicio totalmente desinteresado.
  • Una colaboración estrecha con todos los que luchan por construir una sociedad más justa.

La capacidad de ver en el otro a uno igual que tiene sus particularidades en las que somos capaces de amarle, valorarle, y hacerle próximo; siendo constructores de una cultura del encuentro que trascienda las aulas y los espacios comunes, que permita a cada uno desde sus posibilidades dar lo mejor de sí y se convierta en una formación de ser en cada Filipense.

Brota de un corazón agradecido que se convierte en buen humor y sonrisa de Dios para el mundo.

Se manifiesta a través de:

  • Una actitud de acogida y valoración festiva del encuentro.
  • Relaciones cordiales y fraternas.
  • Creatividad y espíritu de renovación.
  • Un talante creativo y de fiesta.

Nos hace comprender qué es lo grande según Dios y lo que quiere de nosotros en su justa medida.

Este valor Filipense se percibe de un modo especial en:

  • La aceptación de las propias limitaciones, con una disposición sincera de cambio.
  • El descubrimiento y desarrollo de potencialidades físicas, intelectuales y afectivas.
  • Una actitud que no intenta hacer más de lo que puede, pero tampoco menos.

Virtud eminentemente Filipense a la que se llega mediante:

  • La valoración de las cualidades y recursos de cada persona.
  • El reconocimiento, comprensión y aceptación de las diferencias.
  • Creatividad en el trato.
  • Unas relaciones cordiales y fraternas.
  • Apertura, cercanía y cordialidad en la comunicación.

Es un valor cristiano y Filipense fundamental para el crecimiento personal y social. A él se llega por el ejercicio continuado de:

  • Una actuación escolar responsable.
  • La comprensión y la tolerancia.
  • La capacidad de tomar decisiones.
  • La superación de críticas y ofensas.